lunes, 24 de noviembre de 2014

Monseñor Romeo Tovar Astorga en el ojo de Vatican Insider



Recientemente, el sitio web especializado en asuntos vaticanos Vatican Insider, publica una nota, haciendo alusiones a Mons. Romeo Tovar Astorga, obispo titular de Santa Ana, la segunda ciudad de El Salvador. A continuación publicamos la nota completa.

"LA MASACRE DE LOS JESUITAS
Y LAS PISTAS FALSAS QUE LLEGARON AL VATICANO"

Por: Gianni Valente.
Ciudad del Vaticano.
Fuente: Vatican Insider.
(11.16.2014)

Las maniobras para culpar a los guerrilleros de la matanza del 16 de noviembre de 1989, con la «misión» del obispo Tovar Astorga; una historia emblemática.

Hace 25 años, la noche del 16 de noviembre, cuando en San Salvador los soldados del batallón anti-insurgencia Atlácatl masacraron a 6 jesuitas de la Universidad Centroamericana (UCA), a una cocinera y a su hija quinceañera, en Europa se estaba festejando la caída del Muro de Berlín, de diez días antes. El grupo, entrenado en los Estados Unidos y que ejecutó materialmente la masacre, fue enviado a eliminar a los jesuitas porque eran «terroristas delincuentes» y sembró diversas falsas pistas (desde las armas utilizadas hasta pintas de reivindicación en los muros) para culpar de la responsabilidad a los guerrilleros del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN). Durante los siguientes años (con base en las investigaciones, en las confesiones y en el Informe de la Comisión Especial de la ONU sobre las masacres en El Salvador, publicado en 1993) fueron surgiendo las responsabilidades de los autores intelectuales (vinculados con la cúpula del ejército salvadoreño) y algunos detalles sobre las coberturas y pistas falsas que existían para despistar las averiguaciones. Entre estas también figuraba la maniobra que pusieron en marcha algunos sectores de la Iglesia salvadoreña para desviar la atención del Vaticano. Un caso revelador para comprender el ambiente eclesial de la época, y no solo.

El principal protagonista de la operación fue Romero Tovar Astorga, entonces obispo de Zacatecoluca y Presidente de la Conferencia Episcopal de El Salvador. A un mes de la tragedia de la UCA, el eclesiástico viajó de su país a Roma con el objetivo de convencer a la Santa Sede de que los marxistas del FMLN habían asesinado al rector Ignacio Ellacuría, a otros cinco jesuitas y a las pobres Elba y Celina. Llevaba consigo un expediente, con todo y fotos y documentos, a la manera del formato de los servicios secretos. Las imágenes representaban sobre todo a jóvenes salvadoreños armados, que fueron presentados como víctimas del plagio de los guerrilleros.

La «misión» del obispo salvadoreño fue narrada sin reticencias por él mismo en una entrevista pública con la revista italiana 30Giorni (publicada en enero de 1990). «Desgraciadamente», explicaba el mismo Tovar Astorga, «la desinformación pesa mucho más que la información. Por esta razón vine al Vaticano, para que la Santa Sede sepa lo que estaba sucediendo verdaderamente en El Salvador».

El único argumento que el obispo expuso como elemento definitivo para convencer a sus interlocutores en el Vaticano de la responsabilidad de la guerrilla en la masacre fue el esquema lógico del «cui podrest»: «Puesto que no conozco a los autores intelectuales de este delito», explicó con determinación el presidente de los obispos salvadoreños, «creo que hay que recurrir al sentido común. ¿A quién ha dañado el asesinato de los jesuitas? ¿Al FMLN o al gobierno? Está claro que dañó al gobierno. Por el contrario, fue una victoria política para el FMLN, dado que en el extranjero se acusa de este delito al gobierno, a los militares. Pero en El Salvador nos preguntamos: si este hecho solo ha provocado daños al gobierno y provecho al FMLN, ¿quién pudo ser el autor?».

Las demás argumentaciones se presentaban como deducciones en forma de silogismos, aderezadas con consideraciones sobre los vicios y los delitos del comunismo internacional. Según Tovar Astorga, Ellacuría y sus hermanos, atacados por los sectores de la ultra-derecha oligárquica como simpatizantes de la guerrilla (pocos días antes de la masacre una radio relacionada con el gobierno había pedido explícitamente la muerte del rector), en realidad habían sido asesinados por los marxistas, porque Ellacuría había aceptado dialogar con el presidente Arturo [Alfredo] Cristiani, con la intención de agilizar el frágil proceso para salir de la guerra civil. «En la URSS, Cuba y Nicaragua», añadía el obispo con comparaciones, en su opinión, clarividentes, «siempre ha habido purgas en los partidos comunistas. Cuando una persona deja de ser útil a la ideología marxista, es aniquilada. Forma absolutamente parte de los métodos de la práctica comunista: aniquilar a quienes ya no sirven».

El caso de la «misión» del obispo Tovar Astorga representa el «modus operandi» con el que los círculos eclesiásticos se ocuparon y condicionaron durante mucho tiempo las relaciones entre la Santa Sede y el catolicismo latinoamericano. Entre juegos de grupúsculos y complicidades creadas con base en afinidades ideológicas. Una mezcla que, a veces, opacó la mirada con la que en esos años el Vaticano veía las convulsiones y tragedias de América Latina. «Si en la Europa oriental el perseguidor es normalmente un ateo, el drama de América Latina es que el opresor es un hermano cristiano», dijo en una entrevista publicada también en la revista 30Giorni en la primavera de 1993 el Prepósito general de los jesuitas Peter-Hans Kolvenbach para explicar el vertiginoso significado del martirio que sufrieron sus hermanos asesinados en El Salvador.


Detenidos tres sacerdotes y un laico por los presuntos casos de abusos a menores en Granada (España)




El abuso sexual realizado por sacerdotes sigue siendo noticia. Últimamente ha salido a luz el arresto de tres sacerdotes y un laico en Granada (España).

“Querido santo padre: (…) tengo 24 años y soy miembro supernumerario del Opus Dei”. Así inicia la carta con la que el joven presenta el caso de abuso al Papa Francisco.

Lo que nunca se imaginó el joven es que el Papa le llamaría a su teléfono personal, para disculparse y darle todo su apoyo por el abuso del que fue víctima.

En el caso investigado se habla de una red de sacerdotes que practican el abuso y el desenfreno sexual.

Por su parte, el arzobispo de Granada Mons. Javier Martínez, este domingo, mientras la Iglesia Católica celebraba la solemnidad de Cristo Rey, ha tenido que postrarse rostro en tierra para pedir perdón a las víctimas y a la comunidad. Sin embargo muchos consideran que este gesto no es suficiente para restituir dignidad a las víctimas.

En lo que respecta el proceso, les dejamos la crónica que hace el periódico Granada Hoy, respecto de este caso:

La Policía ha detenido a tres sacerdotes y un seglar en el marco de la investigación sobre supuestos abusos sexuales cometidos en Granada contra al menos un menor. El seglar, según han indicado fuentes de la investigación, es un profesor de Religión muy cercano a los tres sacerdotes arrestados. Las detenciones se han llevado a cabo en la provincia de Granada, aunque las fuentes no han precisado los lugares exactos.Otras fuentes han apuntado por su parte que, de los cuatro detenidos, tres serían sacerdotes, arrestado en una casa parroquial y el cuarto un laico, arrestado en su domicilio. 

El Juzgado de Instrucción número 4 de Granada ha decretado la incomunicación de las cuatro personas que ha ordenado detener. Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) en una breve nota de prensa, los arrestados pasarán a disposición judicial en un plazo máximo de 72 horas, una vez que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado finalicen sus investigaciones. El Juzgado ha recordado asimismo que la causa continúa bajo secreto de sumario. 

El subdelegado del Gobierno en Granada, Santiago Pérez, que afirmó que un primer momento que los detenidos eran cuatro sacerdotes, ha señalado que se trata de la segunda fase de la investigación de la supuesta trama de curas pedófilos que dirige el Juzgado de Instrucción 4 de Granada, que tiene decretado el secreto de sumario sobre las actuaciones. En la primera fase, ha dicho Pérez, ya han declarado de momento por este caso una docena de personas, en su mayoría supuestos testigos de los presuntos abusos sexuales. Pérez ha señalado que se trata de un caso "bastante complicado" y que la Policía está trabajando de una manera "muy pormenorizada", dado que "estamos en un Estado de Derecho" y la investigación debe ser "exhaustiva" para disponer de las pruebas necesarias. 

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, también ha confirmado los arrestos. "Hace tiempo ya que están abiertas unas diligencias declaradas secretas. Esta mañana se ha procedido por parte de la Policial a la detención y puesta a disposición judicial de cuatro personas", ha dicho. Fernández Díaz ha evitado dar más detalles sobre la investigación o el número de denuncias presentadas en este caso por ese carácter secreto de las diligencias abiertas, aunque ha especificado que su departamento tenía conocimiento del caso desde "hace tiempo" y "no sólo por los medios de comunicación". "No puedo entrar en la concreción", ha señalado. 

En cuanto al impacto de un caso así para la Iglesia, el ministro se ha remitido a la opinión sobre este asunto expresada por la Conferencia Episcopal Española y ha defendido que "la máxima jerarquía de la iglesia, el Papa, ha sido quien precisamente ha sido más beligerante para que este caso saliera a la luz". "Creo que nadie puede poner en cuestión que Juan Pablo II, Benedicto XVI y ahora el Papa Francisco están siendo absolutamente beligerantes para erradicar del seno de la Iglesia este tipo de comportamientos que a todos nos conmueven y a todos nos producen un daño muy grande", ha señalado. No obstante, ha recordado que "no se producen estas conductas por desgracia sólo en el seno de la Iglesia". "Hay que reconocer que la Iglesia está poniendo de su parte todo lo posible para erradicarlas de su seno y ojalá consigamos que se erradiquen no solo del seno de la Iglesia, sino de toda la sociedad", ha añadido. 


Hasta este lunes, la Policía sólo tenía constancia de una denuncia por los supuestos abusos, ha añadido el subdelegado, que también se ha referido a una documentación relacionada con el patrimonio de los supuesto implicados que ha sido aportada al Juzgado. La causa tiene su origen en la denuncia que un joven de 24 años interpuso en octubre por supuestos abusos sexuales ante la Fiscalía, después de recibir en agosto una llamada telefónica del papa Francisco, que le pidió perdón en nombre de la Iglesia tras leer el escrito en el que le relató los hechos, ocurridos cuando era menor.